jueves, 3 de abril de 2014

Amo a una mujer

Una mujer que me ha dado valores.
Que ha luchado por mí.
Que sufre cuando estoy enferma.
Que me alienta a seguir mis sueños y a
luchar por mis metas.
Que con sus regaños trata de calmar mi
rebeldía.
Que siempre esta conmigo en los momentos
difíciles de la vida.
Que me da apoyo.
Que me da cariño.
Que me brinda su amistad sin interés alguno.
Una mujer como ninguna.
Amo a una mujer que me dio la vida...
...Esa mujer es mi madre.

Mi madre es el ser mas especial de mi vida y aunque muchas veces me cuesta trabajo demostrarle el gran amor que siento por ella, la quiero por ser mi madre y por ser la mejor.

La enfermedad del egoísmo

El egoísmo suele verse más como un fenómeno del lado de los antivalores que del trastorno.
Decimos que el egoísta es indoloro, mezquino o miserable, pero nunca lo vemos como una posible patología; ¿acaso la gula no ha sido elevada (¿o devaluada?) al rango de "trastorno de la conducta alimentaría?".
Desde mi punto de vista, hay que considerarlo como una enfermedad del yo acaparador.
Además de un acto de mala educación, es un atentado a los derechos humanos, una violación del principio de la reciprocidad, una conducta depredadora, o si quiere, un patrón antisocial.
A veces la avidez es tan arraigada, es tan visceral, tan destructiva, que para modificarla se requiere la intervención psicológica o psiquiátrica.
No disculpo a los egoístas, sino afirmo que están aquejados de una enfermedad perversa.
Un hombre violador o golpeador, además de recibir sanción moral, debe ser atendido clínicamente.
En un conocido diccionario, Egoísmo se define como; "Inmoderado y excesivo amor que uno tiene por si mismo y que le hace tender desmedidamente a su propio interés", sufre de egocentrismo: "Soy el centro del universo".
El egocéntrico, inevitablemente, desconoce a todo interlocutor y destruye toda posibilidad de relación: "Sólo yo existo".
El inmoderado y excesivo amor por si mismo hace referencia de la egolatría, lo que se conoce como mecanismo o culto al ego.
El Ególatra desconoce la empatía.
No posee la capacidad de amar porque el amor propio le demanda todo su potencial afectivo.
Siguiendo las premisas de la ética de la consideración, la asertividad bien entendida trata de equilibrar el yo autónomo (independiente) con el yo considerado (interpersonal).
La combinación de ambos me permite comprometerme con la red social/afectiva a la cual pertenezco y sostener al mismo tiempo un territorio de reserva personal.
Laín Entralgo se refiere al momento coafectivo de la relación interpersonal, determinado por dos aspectos afectivos fundamentales, sin los cuales no puede existir ninguna relación: (a) la compasión (padecer íntimamente con el otro sus vivencias penosas) y (b) la congratulación (gozar íntimamente con el otro las vivencias gozosas).
¿Qué es ser egoísta?: Es renunciar a la condición humana, a lo coafectivo, es desconocer que somos prolongaciones de los demás.
Aunque a los egoístas no les guste, estamos conectados unos a otros por naturaleza, intercalados, apretados, casi abrazados, de tal manera que ignorar al prójimo es negarse a si mismo.
La carencia de amor, la ausencia de empatía y la indiferencia acaparadora son formas de agresión encubierta, violencia enfermiza que merece, además de repudio, ayuda profesional.
De no ser así, seríamos egoístas con los egoístas: una bola de nieve de enemistad aplastante. 

Autor: Walter Riso

Vivir como si fuera el último día

Un chico nació con cáncer, un cáncer que no tenía cura. Él tenía 17 años y podría morir en cualquier momento.
Siempre vivió en su casa, bajo el cuidado de su madre.
Ya estaba harto y decidió salir solo por una vez.
Le pidió permiso a su madre
y ella aceptó.
Caminando por su calle vio muchas tiendas. Al pasar por una de música y, al ver el mostrador, notó la presencia de una niña muy guapa, de su edad: fue amor a primera vista.
Abrió la puerta y entró sin mirar nada que no fuera ella. Acercándose poco a poco llegó al mostrador donde se encontraba ella. Lo miró y le dijo sonriente.

"¿Te puedo ayudar en algo?".
Mientras él pensaba que era la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida, sintió el deseo de besarla en ese mismo instante.
Tartamudeando le dijo:
"Sí, eeehhh... uuuhhh...mmm...me...me gustaría comprar un...CD".
Sin pensar tomó el primero que vio y le dio el dinero.
"¿Quieres que te lo envuelva?"
-preguntó la niña sonriendo de nuevo.
Él respondió que sí moviendo la cabeza, y ella fue al almacén para volver con el paquete envuelto y entregárselo.
Él lo tomó y salió de la tienda. Se fue a su casa y, de ese día en adelante visitó la tienda todos los días para
comprar un CD.
Siempre se los envolvía la niña para, luego, llevárselos a su casa y meterlos en una caja.
Él era muy tímido para invitarla a salir y, aunque lo intentaba, no podía.
Su mamá se enteró de esto e intentó animarlo a que se aventurara; así que al día siguiente se armó de valor y se dirigió a la tienda.
Como todos los días, compró otra vez un CD y, como siempre, ella se fue atrás para envolverlo.
Él tomó el CD y, mientras ella no estaba mirando,
rápidamente dejó su teléfono en el mostrador y salió corriendo de la tienda.
Al día siguiente el muchacho no fue a la tienda y ella le llamó. Su mamá
contestó.
La madre desconsolada comenzó a llorar mientras decía:
"¿No lo sabes? Mi hijo murió ayer".
Hubo un silencio prolongado, excepto los lamentos de la madre.
Días más tarde, la mamá entró en el cuarto de su hijo para recordarlo.
Decidió empezar por ver su ropa, así que abrió su armario.
Para su sorpresa se encontró con montones de CD's envueltos.
Ni uno estaba abierto.
Le causó curiosidad ver tantos, y no se resistió; tomó uno y se sentó sobre la cama para verlo. Al hacer esto, un pedazo de papel
salió de la cajita de plástico.
La mamá lo recogió para leerlo y decía:
"¡Hola! Estás súper guapo. ¿Quieres salir conmigo? Te quiero mucho. Sofía"
De tanta emoción la madre abrió otro y otro pedazo de papel y todos decían lo mismo.
Moraleja:
Así es la vida. No esperes demasiado para decirle a ese alguien especial lo que sientes; díselo hoy, mañana puede ser tarde.