Esos días de soledad, de confusión, de agonía en los que ella vivía
creyendo tener un problema que la alejaba de todo ser que quisiera
nada era suficiente, nadie era suficiente para ella, no le bastaba el físico
de un hombre, no le bastaba que la quisieran.
Tuvo los mejores hombres, se tropezó con los mejores besos, los mejores labios, los mejores cuerpos.
Y de nada le servía, por el contrario se sentía vacía...
Nadie entendía, ni ella.
Un día como cualquier otro conoció a otro chico, uno mas.
El no era como los otros, totalmente diferente, un chico que le cambio la soledad,la confusión y todos sus problemas por sonrisas, miles de sonrisas.
Al terminar el día ella solo sentía la necesidad de acudir a el para despejar su mente y sentir la paz que no había encontrado en nadie, la que tanto necesitaba.
Al paso del tiempo, ella fue comprendiendo que simplemente era 'EL' esa persona que siempre buscó, la que necesitaba, entendió que el problema nunca fue ella, el problema siempre estuvo en que el chico ideal no había llegado y que al fin llego.
Su Príncipe.
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